La figura de San Leonardo y la congregación de San José

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San Leonardo Murialdo dedicó su vida a conseguir la afirmación de los derechos sociales en el espíritu del Evangelio y , anticipándose al Concilio Vaticano II, a sembrar a manos llenas acciones nuevas que respondieran a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades .

 

Leonardo Murialdo (1820-1900) vive los acontecimientos que provocan que Turín, su ciudad natal, pase de ser capital del reino de Cerdeña a transformarse en capital de Italia y a ceder la capitalidad primero a Florencia y luego a Roma para llegar a ser la capital industrial de Italia.Esta época, en la que vivió Murialdo, se caracteriza por las grandes convulsiones políticas, culturales, económicas, sociales y eclesiales a nivel europeo.
En este contexto nacional y europeo se desarrolla la personalidad de Murialdo, que a su vez incide en la historia de su tiempo, sobre todo a través de iniciativas en el campo cultural con la prensa, en el social promoviendo la dignidad del hombre en su trabajo, en defensa de los jóvenes y de los menores, favoreciendo la acción de los laicos y de las mujeres a través de las más diversas asociaciones.

Además quiso que su acción tuviese continuidad en la Iglesia y en la sociedad de todos los tiempos a través del trabajo de los que han decidido seguir su espíritu, los "Josefinos", nacidos como Congregación fundada por él.

El papa Pablo VI, al proclamarlo santo el 3 de mayo de 1970, reconoce cómo su vida y su actividad supusieron el estímulo y la base de la encíclica "Rerum Novarum".

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