Calendario

October 2018
S M T W T F S
30 1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31 1 2 3

Acceso

2.- SUS PRIMEROS AÑOS DE SACERDOCIO

1. SACERDOTE PRIVILEGIADO
 
Una vez ordenado sacerdote, san Leonardo Murialdo se entregó con toda su alma a los santos ministerios. Ardía en un gran deseo de trabajar por la Gloria de Dios: se dispuso, pues, con arrestos de gigante, a recorrer íntegramente el inmenso campo que se le abría delante. Siendo, como era, de complexión robusta y clara inteligencia, con un envidiable acopio de conocimientos, poseedor de discreta fortuna que le permitía, acorde con los tiempos, vivir en su propia casa, junto con su hermano Ernesto; no tuvo ni por un momento la idea de un interés humano en entregarse al ministerio sacerdotal. Más bien en él vislumbró una carrera de fatigas y sudores, cuya recompensa no podían ser sino las santas delicias del espíritu y el galardón del Cielo.
 
2. SABIO Y SANTO
 
Comprendió de inmediato dos cosas importantes: la primera, que en esa época de luchas políticas y religiosas, el Sacerdote debía vivir de una santidad más robusta que en las pasadas; y la segunda, que una medianía en la ciencia ya no era suficiente para combatir a los enemigos de la Iglesia, entonces temibles y atrevidos, y que era deshonra de nuestra altísima misión no aceptar el reto lanzado al Clero en el campo de la Ciencia.
Por lo tanto, lejos de abandonar sus estudios o de aflojar en el empeño de alcanzar la perfección, por haber ya coronado su carrera sacerdotal, se entregó a ellos con mayor ahínco, proponiendo no desistir jamás mientras hubiera combate, o mejor, mientras le durase la vida.
 mole
 
3. HOMBRE DE ORACIÓN ANTE TODO
 
 
Día a día iba ganando terreno en el campo de la oración. Comenzó por celebrar los Santos Misterios con angelical devoción y por reservar un largo tiempo para dar gracias. Frecuentemente acudía a la iglesia y era objeto de edificación su recogimiento y compostura exterior. Con el fin de dar mayor fervor a su devoción se propuso visitar los santuarios más célebres: volvió a Savona, a revivir siquiera por pocos iNstantes los días felices de su primera formación y también para avivar su confianza en la amorosa Madre de las Misericordias, pues Savona le recordaba sus infidelidades, por las cuales se consideraba un insigne pecador.
Para fortalecer mejor su espíritu con la piedad, no sólo leía detenidamente las obras ascéticas sino que también se propuso frecuentar y cultivar únicamente la amistad de aquellos sacerdotes que siendo de su misma edad, fueron al mismo tiempo dechados de virtud y talento.
Entre otros muchos, citaré por ejemplo a un tal Teobaldi, a un cierto Novello; luego también a Berteu, Berizzi, Pablo Rossi y Francisco Revelli.
 
 
4. EL AMIGO DE ROSSI Y LA LIGA SANTA
 
 
Especialmente los dos últimos merecieron una distinción en su amistad, que se resolvía en una dulce familiaridad, pues eran del todo dignos del aprecio y estimación de Leonardo Murialdo por su piedad, encendido celo y gran amor al estudio; pero la muerte segó sus vidas demasiado temprano.
Rossi por ejemplo, era un alma toda de Dios. Le había precedido con poco en el Sacerdocio, y bullían en su alma grandes anhelos de perfección que se los comunicaba a Leonardo Murialdo. Había formado el proyecto de fundar una Liga Santa de los eclesiásticos más píos y capaces ya que, con gran dolor, veía cómo a1gunos sacerdotes, apenas ordenados, se enredaban en los sucesos políticos de ese tiempo, olvidándose del servicio de Dios, para dedicarse a faenas muy ajenas a su carácter. Ardía en deseos de que, los más fervorosos se unieran, y bajo una activa, avizora y animosa dirección, irrumpieran en los campos del apostolado para salvar a las almas y dar gloria a Dios.
El Rdo. Rossi comunicó estas ideas a Leonardo Murialdo, discutiendo, inclusive, planes para ponerlas por obra, pero nada se llevó a efecto, pues en las mismas quizá había más fervor juvenil que sentido práctico de Pastoral. Tales conversaciones, sin embargo, encendían siempre más el ansia de trabajar mucho, y dedicarse sin descanso a la propia santificación. La correspondencia Murialdo-Rossi, abunda en fragmentos interesantes, con los cuales el primero le envía consejos al segundo. Ante la simpatía, por ejemplo, que Rossi comenzaba a profesar por las ideas de Gioberti, lo ponía en guardia de sus escritos fatales, condenados ya entonces por la Iglesia, y le descubría como pernicioso por el profundo odio hacia los Jesuitas y por sus sospechosas relaciones con la Joven Italia. Ello revela cuán sincero era san Leonardo Murialdo con sus amigos, lo mismo que su filial e incondicional acatamiento a las decisiones de la Iglesia.
 
 
5. REVELLI, SU AMIGO Y CONSEJERO
 
 
También el Teólogo Revelli profesaba sincera amistad a Leonardo Murialdo. Era Revelli sobrino del Obispo de Saluzzo, Mons. Antonio Gianotti, y se carteaba con el Venerable con toda regularidad durante el veraneo que tomaba en el campo para reparar su precaria salud. Pedíale especialmente consejo sobre asuntos de piedad y sobre libros que más le ayudasen para saciar el hambre de perfección que le devoraba.
Era san Leonardo Murialdo, ya desde aquel tiempo, y lo fue toda su vida, muy ávido de libros ascéticos. Se formó una copiosa colección de ellos y los leía, repetidas veces, alcanzando, de esta manera, un excelente criterio en materia de espíritu, tanto que resultó no sólo un buen religioso, sino también Padre de Religiosos.La Mole Antonelliana
El Rdo. Revelli murió en la flor de su edad: el 24 de mayo de 1856. Suerte análoga tuvo el Rdo. Rossi. San Leoanrdo Murialdo pronunció la oración fúnebre del primero en la iglesia de Santa Pelaya, en donde Revelli había ejercido el cargo de Director espiritual de los niños de la Mendicidad Instruida. En el sermón ponderó su singular mansedumbre, su celo y caridad ferventísimos, y sin quererlo, esbozaba un cuadro de sus propias virtudes.
 
 
6. EN LA ACADEMIA DE ORATORIA SAGRADA
 
 
Como ya dejamos apuntado, Leonardo Murialdo procuró avanzar no solamente en la virtud sino también en la ciencia, tan necesaria al sacerdote, especialmente en aquellos tiempos. Tenía comodidad para estudiar y le sobraban bríos e interés.
Procurando emular las conquistas de varios colegas suyos, tomó la especialización en elocuencia y Sagrada Escritura, en una Academia, fundada en 1829 por el Teól. Baracco. De este centro surgieron predicadores no solamente de valía, sino también oradores de gran renombre que llenaron todo el Piamonte, dando brillantísimo lustre a la Cátedra Sagrada. Por vía de ejemplo se puede citar al Rdo. Gastaldi, que, con el tiempo, llegó a ocupar la sede del Arzobispado de Turín; al Rdo. Galletti, que llegó a ser Obispo de Alba; al Rdo. Nasi y al Canónigo Juan Bautista Giordano, considerado como el príncipe de los oradores del Piamonte. Los alumnos debían prepararse convenientemente sobre un tema propuesto. Leían su tema ante un jurado que corregía y calificaba la prueba. Se trataba pues de una verdadero gimnasio, porque los Sacerdotes - Alumnos no solamente se ejercitaban en el arte del buen hablar, sino que también aprendían a predicar con mucha unción, y, consecuentemEnte, con mucho fruto.
Leonardo Murialdo ingresó en dicha Academia un poco antes de ser ordenado: precisamente el 18 de noviembre de 1850. Leyó allí allí algunos discursos, fue Miembro del Jurado Calificador y finalmente Secretario de la Academia, cuando ésta se hallaba en su 27° año de vida.
Mas, como todas las cosas de este mundo son pasajeras, también esta Academia cesó de existir por el año de 1859. En su lugar se erigió otra similar, gracias al celo de los Padres de la Misión. Se denominó Academia Bíblica y de Oratoria. También aquí L. Murialdo se inscribió, mas no ya como miembro activo sino más bien como oyente, con el fin de refrescar los conocimientos adquiridos y hacer acopio de nuevas experiencias observando los trabajos de los alumnos.El Rdo. Gastaldi
Con tal preparación L. Murialdo se entregó, temprano y con ardor, a la distribución de la palabra de Dios. El año eclesiástico de 1852-1853 predicó el Ciclo de Evangelios Dominicales en el Instituto del Buen Pastor; poco antes había predicado el Octavario del Corpus Christi en la iglesia de las Sacramentinas. Allí mismo predicó, luego, la Novena de Navidad, que la repitió en 1857 en San Máximo. El año anterior había predicado los Ejercicios en el Instituto de las Hermanas Josefinas y en el año siguiente en el Retiro de las Huérfanas. Se tiene, además, memoria de un retiro tenido por él en el Instituto "Fieles compañeras de Jesús" junto al Canónigo Schiapparelli, sobre el Corpus Christi: las alumnas, admiradas por su amabilidad y modestia le llamaban el San Luis. Otras muchas predicaciones que se recuerdan nos dicen que san Leonardo Murialdo tenía fama de orador fácil, popular y fecundo.
Esto no era suficiente para el celo del santo sacerdote, que suspiraba por una vida más activa. Le atraía ya irresistiblemente la juventud menesterosa, en cuyo campo abundaba la mies.
 
 
7. UN NUEVO ESPÍRITU
 
 
Los suscesos políticos, que por una parte, hacían bullir en algunas cabezas, sueños fantásticos y conquistas imposibles, habían sido provechosos en otro campo: se despertaba entre los buenos un santo anhelo de reformas saludables y generosas empresas, suscitándose por doquiera felices iniciativas. Muchos se habían dejado seducir por las apariencias: las luchas políticas habían comenzado con una hipócrita reverencia hacia el Papa, con un fingido respeto a la Religión y a la Iglesia; pero luego desembocaron en cobarde y ensañada lucha contra todo lo bueno mediante la libertad de cultos y la inmoralidad de la prensa. Ello condujo, afortunadamente, a definir en forma clara los bandos del bien y del mal: por una parte una lucha infernal al amparo de las leyes; por otra, una saludable reacción en pro del bien y la moral.
Es así como florecieron y se desarrollaron las instituciones católicas más célebres del tiempo en todos los géneros: Periodismo, Imprentas de Buenos Libros, Colegios u Oratorios para niños y niñas; obras que, con el tiempo, se agigantaron de tal modo que fueron contundente respuesta de la fecundidad cristiana a las pretendidas conquistas de la mitad del siglo XIX.
 
 
8. VALDOCCO Y VANCHIGLIA
 
 valdoccohoy
Son dignas de mencionarse, entre otras, las fundaciones de Don Bosco y de Don Cocchi que, gemelas en el tiempo, íbanse desarrollando y tomando peculiar fisonomía en puntos opuestos de la ciudad de Turín, a saber, Valdocco y Vanchiglia, en donde nuestro santo estrenó sus primeras armas de apostolado en pro de la juventud.
 
 
9. EN LA SOCIEDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL
 
 
Por el año de 1850 se había fundado en Turín algo como una Compañía de Sacerdotes, bajo la protección de S. Vicente de Paúl. Dichos sacerdotes, los más graves y ardorosos de la ciudad, asistían a las conferencias espirituales que se solían tener una vez por semana en el Instituto de Cottolengo. El propósito era doble: elevar la frecuencia y el número de sacerdotes a dichas conferencias y excogitar los medios más conducentes a un reajuste espiritual de los mismos mediante el cumplimiento fervoroso de los deberes del propio estado y la práctica de la caridad cristiana. Estas reuniones, interrumpidas temporalmente por la agitación política del 13 de agosto de 1850, se reanudaron con mayor regularidad y con la adscripción de hombres eminentes en sabiduría y santidad, cual el Canónigo Vogliotti, Rector del Seminario de Turín; el Teólogo Boriel, Rector de El Refugio, famoso por su fecundísima obra entre los presos; el Teólogo Luis Anglesio, sucesor de Cottolengo en el gobierno de La Pequeña Casa de la Divina Providencia; san José Cafasso; el Teólogo Vola; el R. P. Durando, Superior de los Padres de la Misión; Mons. Eugenio Galletti; el Rdo. Fancisco Barone,Profesor de Historia Eclesiástica en la Universidad; el Canónigo Bottino, Párroco de "La Metropolitana"; el Rdo. Ponsati; el Rdo. Destefanis; Don Bosco, Don Cocchi, y el Teólogo Roberto Murialdo, primo de San Leoanrdo Murialdo y entonces secretario de la misma Sociedad.
Estos eclesiásticos, de tanto valor, formaban el grupo de hombres de acción que, impulsados por una sincera y exquisita piedad, promovían todas las obras de celo que ahora las patrocina la Acción Católica. En primer término pusieron todo su empeño en fundar catequesis (cosa que iba de capa caída en las parroquias) e impulsaron la instrucción religiosa en dos barrios: San Salvador y San Donato, entonces muy alejados de la ciudad y casi completamente abandonados. Su afán era también surtir de predicadores las misiones donde era menester, y conseguir catequistas para los oratorios festivos, una de las mayores necesidades del tiempo. Imprimieron una gran solemnidad y magnificencia a las fiestas del Centenario del Milagro del Smo. Sacramento; fiestas que culminaran espléndidamente el 6 de junio de 1853. Intentaron fundar un Semanario netamente católico, desentendiéndose por completo de la política; idea que se cristalizó con la edición Buona Settimana salida a la luz en 1855. Echaron también la semilla de otras varias asociaciones que, con el tiempo, llegaron a tener renombre, como la Liga contra la Blasfemia, y la Profanación de las Fiestasy el Monte de Piedad para Eclesiásticos. Prestaron también su contingente a una asociación que combatía la propagación del Protestantismo en el Piamonte. A ellos se deben probablemente las saludables publicaciones del tiempo contra los Valdenses y la divulgación, a precios módicos, del Nuevo Testamento, comentado por Martini.
 
 
10. EN LA CÁRCEL "LA GENERALA"
 
 
Entre las obras más estimables de esta Sociedad de S. Vicente de Paúl hay que anotar la de los catecismos a los pobres presos, obra iniciada en las escuelas correccionales y en la famosa cárcel "Generala" a donde iba a parar una verdadera multitud de jóvenes díscolos. A este santo ministerio se asoció también nuestro santo, dando una mano a su celoso primo, tal como se lo habían aconsejado sacerdotes prudentes.
Acudía a las cárceles cada jueves, acompañado de algunos otros sacerdotes, y catequizaba y consolaba a esos pobrecitos. De esta suerte, con obra tan meritoria y divina, santificaba los albores de su vida sacerdotal, satisfaciendo de algún modo el celo por la gloria de Dios y el bien de las almas que le consumía.
  topgleftgrightgcontg

Encuestas

Implícate: ¿Cómo te gustaría colaborar con nosotros?

OPINA
Ayúdanos a mejorar nuestro nuevo sitio web con tus sugerencias. ¡¡Escríbenos!! _____________

F@D MURIALDO
¡una excelente oportunidad de formación murialdina! ¡Inscríbete en un curso! Te sorprenderás: es sencillo, es formativo

_____________

FUNDACIÓN L. MURIALDO

_____________

Implícate
Colabora con con nosotros en proyectos sociales y de acción solidaria.

_____________

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Más información